Colegio oficial de Químicos y Asociación de Químicos | Crónica de la vacuna anti-COVID (24.01.21): ¿Vacunar a los “sinvergüenzas”? Por supuesto.
19189
post-template-default,single,single-post,postid-19189,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-11.2,qode-theme-bridge | shared by vestathemes.com,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive

Crónica de la vacuna anti-COVID (24.01.21): ¿Vacunar a los “sinvergüenzas”? Por supuesto.

Crónica de la vacuna anti-COVID (24.01.21): ¿Vacunar a los “sinvergüenzas”? Por supuesto.

Como Presidente de la Comisión Deontológica del I. Colegio de Químicos de la Comunidad Valencia he escuchado con horror las presiones que están ejerciendo los políticos para no aplicar la segunda vacuna a los ediles, consejeros, etc.  “sinvergüenzas”, que se la han aplicado la primera dosis, saltándose el protocolo. En ese artículo desarrollo las razones por las que hay que ponerles la segunda dosis

La bioética

La bioética es una materia que me ha preocupado mucho porque entre los químicos hay trabajadores en el ámbito médico y porque nuestro Colegio incluye bioquímicos. Vamos a analizar  el asunto a la luz de los cuatro principios, definidos por Beauchamp y Childress, que orientan la bioética. Estos  son: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia.

Principio de autonomía. La decisión médica debe ser autónoma, sin presiones exteriores. Ni económicas,  ni ideológicas, ni… políticas. Me parece que este asunto está suficientemente ilustrado.

Principio de beneficencia. Es la obligación de actuar en beneficio de otros. Promover el mejor interés del paciente. En este caso sólo puede implicar  el aplicarle el tratamiento completo.

Principio de no maleficencia. Abstenerse intencionadamente de realizar actos que puedan causar daño o perjudicar a otros. Aquí se estaría tratando de hacer un daño objetivo (reducir la capacidad inmunológica del paciente) , premeditadamente, porque la sin la segunda dosis, con sólo la  primera, el tratamiento tendría una eficacia muy baja.

Principio de justicia. Aplicar la primera dosis sí que ha ido en contra del principio de justicia formal , porque se ha tratado “igual a los desiguales” (el derecho de los políticos vacunados es menor que el de los pacientes prioritarios que no han recibido las dosis) y pero no el principio material porque, al final, estas personas también tienen derecho a la vacunación, luego la asignación de ese recurso no sufre variaciones. Cosa distinta sería si estas personas no tuvieran necesidad de vacunarse y lo hubieran hecho por  frivolidad o capricho.  Cometida la injusticia con la primera administración, la segunda dosis no la aumenta.

Por otra parte, los aspectos prácticos son claros: si no  se les pone la segunda vacuna, la eficacia del preparado cae progresivamente y habrá que repetir la dosis y la de refuerzo. Se desperdiciará una vacuna, pues.

En resumen, no se pueden tomar represalias que afecten negativamente a la salud de paciente. Si una persona X, en un país Y donde rija la pena de muerte contrae una enfermedad cuando está en el corredor de la muerte, la obligación del médico es salvarlo. No puede alegar  ni motivos de justicia (“es un convicto, se lo merece…”),  ni motivos de eficacia (“total, para lo que le queda…”).

Dicho, esto que  caiga sobre los “sinvergüenzas” el rigor de la ley y las consecuencias disciplinarias que los partidos apliquen a sus actos me parece esencial.

El razonamiento que hacen nuestros políticos está claramente basado en el código de Hammurabi (“Ojo por ojo, diente por diente”) pero las circunstancias históricas han cambiado bastante de entonces. Una reflexión final bastará para ilustrarlo: imaginemos que uno de los “sinvergüenzas” vacunados – Dios no lo quiera- falleciera como consecuencia de la COVID. ¿Cómo desvincular este hecho luctuoso de las presiones de los dirigentes políticos? ¿No tendrían una clara responsabilidad civil?

 

Enrique Vaque

Dr. en Ciencias Químicas

Presidente de la Comisión Deontológica

I.Colegio O. de Químicos de la Comunidad Valenciana.

No hay comentarios

Escribe un comentario