Colegio oficial de Químicos y Asociación de Químicos | Crónica de la vacuna anti-COVID 19. La lenta administración de las vacunas pone en peligro el objetivo de inmunidad global.
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Crónica de la vacuna anti-COVID 19. La lenta administración de las vacunas pone en peligro el objetivo de inmunidad global.

Crónica de la vacuna anti-COVID 19. La lenta administración de las vacunas pone en peligro el objetivo de inmunidad global.

Aquellos lectores que leen habitualmente estas crónicas no se extrañarán de la lenta que está resultando la administración de la vacuna en la mayoría de los países en los que se está aplicando. Pero lo que está ocurriendo sobrepasa cualquier previsión pesimista. Ya citamos en tres artículos que hay tres factores que iban a retrasar el plan del gobierno (que calificamos de inverosímil desde el primer día) y son: la lógística, la disponibilidad y la actitud de la población. En este artículo repasamos la situación actual de cada uno de ellos, agravada por la tormenta de nieve que está sacudiendo la península.
Los hechos.
A 9 de enero, los países de la Unión Europea han administrado muchas menos vacunas por cada cien habitantes de lo previsto. El que más vacunas ha administrado es Dinamarca (1,98) por debajo de Estados Unidos (2,02) pero por encima de Italia (0,98) y Alemania (0,64). España está en 0,59, por debajo de la media europea (0,6).
En el caso de España, en las dos primera semanas se han administrado 178.000 dosis, lo que representa el 0,6% de la población. Pero es que España ya ha recibido 743.925 dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech. Es decir, no se ha adminsitrado ni 1 de cada 4 vacunas recibidas. Bien entendido que una vacunación requiere dos dosis con 21 días de lapso entre ellas.
De aquí a finales de marzo recibirá otros 3.847.350, hasta completar los 4.591.275 que la farmacéutica se ha comprometido a entregar en los tres primeros meses del año. En total, el Gobierno compró 20.873.941 dosis de esta vacuna, que le correspondieron en el reparto europeo.

La próxima semana empezarán a llegar también las dosis de la vacuna de Moderna, cuya comercialización aprobó el pasado miércoles, día 6, la Comisión Europea, tras el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, dijo que llegarán 600.000 dosis hasta finales de febrero.
Para alcanzar el objetivo del gobierno de alcanzar el 70% de la población inmunizada en verano es necesario vacunar a un millón de personas a la semana. No se comprende cómo la mayoría de las comunidades autónomas no vacunan en días festivos, cuando estamos en estado de guerra contra el virus. Resulta imposible de entender que el gobierno no haya hecho lo necesario para que farmacias y los veterinarios colaboren en la administración de la vacunas.

RESULTA IMPOSIBLE DE ENTENDER QUE EL GOBIERNO NO HAYA HECHO LO NECESARIO PARA QUE LAS FARMACIAS Y LOS VETERINARIOS COLABOREN EN LA ADMINISTRACIÓN DE LAS VACUNAS
La disponibilidad.

¿Qué está pasando? ¿El suministro está siendo demasiado lento? Ante una operación de vacunación masiva de la población mundial sin precedentes, los expertos consideran que las existencias acumuladas por algunas farmacéuticas para estos primeros meses es de un volumen muy considerable pero insuficiente para cubrir la demanda a corto plazo.
En alguna ocasión, las propias farmacéuticas han pecado de optimistas. El caso más sonado fue el de Pfizer-BioNTech, que tras adelantarse a sus competidoras, llegó a anunciar que antes del fin de 2020 habría producido 100 millones de dosis. Sin embargo, a comienzos de diciembre, tuvo que admitir que solo sería capaz de fabricar la mitad, lo que pagó con fuertes caídas en bolsa a pesar de que días más tarde recibiría su primera autorización, en EEUU. La compañía achacó el problema al suministro de materias primas, sin especificar de qué se trataba, aunque probablemente eran compuestos químicos utilizados en el proceso de producción.

Las vacunas de Pfizer que se distribuyen en Europa se producen en Puurs (Bélgica). En el caso de la vacuna de Moderna,  la farmacéutica Rovi, con sede en Madrid, participa en el proceso final de producción, aunque su labor se limita al llenado, la inspección y etiquetado de los viales antes de su distribución. El producto llega congelado y a granel por avión desde EEUU y en España se separa en el formato de 10 dosis que ha autorizado la EMA.
En teoría, la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, que ya se está administrando en el Reino Unido y que probablemente va a ser la siguiente en ser aprobada por la EMA, tiene un proceso de desarrollo mucho más parecido al tradicional, porque utiliza como vehículo un adenovirus de chimpancé. ¿Esto quiere decir que el suministro será aún más lento? No necesariamente, porque en realidad los responsables de este proyecto fueron los más previsores (y los más arriesgados), al fabricar millones y millones de dosis mucho antes de que el proceso de investigación tuviese ni siquiera visos de finalizar. Para ello, se aliaron con el Instituto Serum de la India, el mayor productor de vacunas del mundo. Así, los acuerdos de compra anticipada con la UE incluyen
300 millones de dosis y otros 100 opcionales. Además de los citados, hay acuerdos con Janssen (200 millones de dosis más otros 200 opcionales), CureVac (225 + 180 millones) y Sanofi-GSK (300 millones), y podría cerrarlo con Novavax (posiblemente, 200 millones). En teoría, más de la décima parte de todas estas cifras llegaría a España.
La logística.
El cuello de botella en la administración de las vacunas no reside, pues, en primera instancia, en la fabricación, sino en su logística de aplicación. Las desiguales cifras de vacunación en distintas comunidades autónomas (Asturias ya ha vacunado al 1,74% de la población en tanto que Madrid el 0,2%) demuestran que, más allá de las dosis disponibles, la planificación también es importante. Vacunar con la máxima rapidez es incompatible con horarios demasiado acotados en días laborales.
Logísticamente, el que la vacuna de Pfizer requiera una temperatura de conservación de 70 grados bajo cero supone una dificultad añadida. El riesgo está en desperdiciar dosis, ya que “cuando sobran algunas en un punto, hay que recogerlas rápidamente para poder administrarlas en otro lugar” dice a El Confidencial Jaime Jesús Pérez Martín, especialista de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Y añade que “En el fondo, sí que es un problema de producción”, porque “si España tuviera ahora mismo 10 millones de dosis, no habría que priorizar, llevaríamos las dosis a los centros de salud y les diríamos a todos los mayores de 60 años que se vacunaran”. Por el contrario, “estamos sumando el problema de no tener todas las dosis que necesitamos con la exigencia de dirigirlas a un público demasiado concreto, por lo que no es tan fácil hacer una distribución ágil y correcta”.
En realidad, “está pasando en todas partes, inicialmente se está vacunando un poco menos de lo que estaba previsto” y parte de la explicación también hay que buscarla en otras circunstancias propias de la pandemia. Por ejemplo, la situación epidemiológica implica dar citas previas y evitar agrupaciones de gente. Poco tiene que ver, por ejemplo, con la habitual y bien programada campaña de la vacunación anual de la gripe.

La actitud de la población

 

La actitud de la población que está recibiendo las primeras dosis es bastante positiva, aunque hay excepciones. Pero no hay que olvidar que los primeros grupos (los 4 subgrupos iniciales) incluyen personal de alto riesgo que es muy proclive a vacunarse y mucho personal sanitario. Cuando se quiera extender la campaña a la población global habrá mucha más resistencia.

 

 

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