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El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas aprobaron este jueves en la Comisión de Salud Pública la creación de tres nuevos grupos de edad receptores de las vacunas contra la COVID-19, uno de ellos destinado a las personas entre 12 y 19 años. Estos podrán comenzar a ser vacunados «solapando la captación de diferentes grupos, manteniendo el orden de edad descendente». Es decir, en paralelo a los mayores de 40 años, que están siendo actualmente vacunados, y sin haber terminado con ellos.  La organización y citación, como es habitual, queda en manos de las comunidades autónomas.

La Comisión de Salud Pública no especifica con qué vacunas hay que inocular a las personas de 12 a 39 años. De 12 a 18 años solo está aprobada Pfizer/BioNTech, de 18 a 39 se puede utilizar esa, Moderna, y Janssen/Johnson&Johnson. Estaba en debate si esta última se daría a los menores de 40, por su vinculación a unos pocos casos de trombos. Pero según las normas hasta ahora, la única no utilizable para los grupos más jóvenes, porque está vetada a menores de 60 por motivos de prevención también de algunos pocos casos de trombos, es AstraZeneca/Oxford.

Una medida polémica

Muchas voces llaman a replantearse esa inmunización de menores, al tratarse, los que no tienen condiciones de riesgo, de ciudadanos que no corren peligro de sufrir COVID-19 grave.

Para el virólogo francés Jean-Michel Claverie (profesor emérito de la Universidad de Aix-Marseille Nada justifica científicamente la vacunación de los adolescentes), para quienes la solución sería más bien permitir que la mitad más joven de la población retomara una vida normal y se inmunizara de forma natural.

Otras opiniones van por la vía de donar dosis a países que no han cubierto a sus mayores y vulnerables, algo que España ya ha conseguido. Para ello se podría usar el mecanismo COVAX que es una plataforma de donación de la ONU que depende de los estados miembros, y el mecanismo por el que muchos países empobrecidos están recibiendo buena parte de las dosis. La OMS, un organismo de la ONU, ha animado a impulsarlo: advierten que resulta poco ético empezar a vacunar a población de menos riesgo cuando quedan mayores y sanitarios en África, Asia y Latinoamérica sin inmunizar. El objetivo de COVAX es alcanzar al menos al 20% de los países a los que ampara antes de que acabe 2021. El de la UE, Reino Unido o EEUU, alcanzar la inmunidad de grupo.

Para otros expertos, el  ceder a otros países estas vacunas no se justifica pues sería perder seguridad en grupos de edad para entregar a los países en desarrollo  una cantidad de vacunas poco significativa.

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